El cometa que regresó del inframundo


–El infierno–, así debe sentirse la corona solar.

Imagen del Sol obtenida con el Solar Dynamics Observatory durante el momento del perihelio del cometa ISON (que no aparece en la foto). Datos cortesía de la NASA/SDO, HMI, y AIA.

Imagen del Sol obtenida con el Solar Dynamics Observatory durante el momento del perihelio del cometa ISON (que no aparece en la foto). Datos cortesía de la NASA/SDO, HMI, y AIA.

Ayer fue el día de gracias en Estados Unidos, pero para la comunidad astronómica era el día en que el cometa ISON alcanzaría su perihelio. Después de un viaje de millones de años, ese pequeño cuerpo congelado se acercó demasiado al Sol. Como a Ícaro que se le quemaron sus alas, al ISON se le quemó la cola (aunque suene a chiste).

Todo un drama de telenovela que comenzó desde su descubrimiento hace más de un año. El ISON empezó brillando demasiado para la distancia a la que se encontraba, lo que hizo que lo bautizaran como “el cometa del siglo”. Pero luego se quedó estancado y no mostraba mucha espectacularidad. Los aficionados salían a sus patios, o acampaban en lugares oscuros buscando aquél diminuto punto de luz.

Para el 25 de Noviembre ya se sospechaba que el núcleo del cometa estaba en problemas. De acuerdo a las observaciones del observatorio IRAM, faltaban algunas líneas de emisión que podía indicar que ya no había mucho material que evaporar. Algunos se acabaron las uñas viendo la transmisión en vivo que realizó la NASA via Google hangouts. Durante el perihelio, el único ojo capaz de seguirle la pista era el del Solar Dynamics Observatory (SDO), que tenía como tarea mostrar al mundo en alta resolución el momento en que el cometa infringía los dominios del astro rey… solo que no se vio nada. ¿Dónde se habían metido cientos, si no miles, de toneladas de roca?

En el video de abajo, el Centro Espacial Goddard de la NASA muestra las imágenes del telescopio solar SOHO que indicaban la inminente extinción: 

En los primeros segundos se muestra la imagen de la cámara LASCO C3 a partir de que el cometa entra en el campo de visión (a la derecha). Para no saturar la cámara, la silueta del Sol es eclipsada artificialmente por una placa metálica. El cometa se acerca a gran velocidad al tiempo que libra dos eyecciones de masa coronaria. En cámara lenta se puede ver como el brillo del cometa disminuye dramáticamente justo antes de quedar escondido tras el disco.

En la segunda parte, ahora con fondo rojo, vemos las imágenes del coronógrafo de STEREO A, que es otra misión que estudia el Sol usando dos telescopios (STEREO A y STEREO B) separados de tal forma que uno ve la cara anterior del Sol y el otro la posterior. La toma, que desafortunadamente es de baja resolución, muestra como hubiéramos visto el evento si nos encontráramos detrás del Sol, por eso ahora el cometa entra por la izquierda de la pantalla. Si se fijan con cuidado, en los últimos cuadros incluso parece que el cometa se evapora ante nuestros ojos.

Finalmente están las imágenes de la cámara LASCO C2, que tienen un ángulo mas cerrado. En esta toma  vemos como el cometa, que antes se veía como una fuente puntual definida acompañada por una cola mas tenue, se ha convertido en un arco de luz que poco a poco se desvanece. Al hacer un acercamiento se nota que “algo” sale por arriba del disco –un mero espíritu– los estertores del cometa del siglo.

A las 16:00 horas (Tiempo del Centro de México) se declaró su muerte: “al parecer, el cometa ha sido destruido completamente…” se lee en la página ISONblog, mantenida por el Instituto Científico del Telescopio Espacial.

Pero lo que parecía una triste exhalación, resurge en la imagen de campo amplio de LASCO C3, aumentando poco a poco su brillo, e incluso formando una nueva cola.

ISON_reborn

Confundido, el astrónomo Karl Battams escribe en su blog:

“Matthew (Knight) y yo nos estamos arrancando los cabellos en estos momentos porque al igual que mucha gente del público, los medios y los equipos científicos queremos saber qué pasó.”

Hay esperanza

Arriba subrayé la palabra roca porque podría ser una pista de porqué el SDO no vio nada. Las cámaras de este telesocpio están diseñadas para ver luz ultravioleta principalmente. Para que un cometa emita luz ultravioleta debe tener oxígeno, que al sublimarse produce algunos iones (átomos de oxígeno que han perdido electrones).

El hecho de que el SDO no vio al cometa significa que éste no tenía compuestos de oxígeno en ese momento, es decir, no se estaba evaporando el agua, o simplemente no quedaba nada de agua en el cometa. Tal vez lo que quedó sea un cometa sin cabeza,  un montón de piedras que simplemente siguen en órbita porque les gustan las leyes de Kepler.

Nadie sabe por cuanto tiempo seguirá brillando, si se perderá o si nos dejará verlo por última vez antes de regresar a las heladas frontera del sistema solar. Hay que estar atentos en los próximos días para saber que otra broma nos juega, porque si algo es seguro, es que el cometa ISON es impredecible.

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